jueves, 4 de agosto de 2011

Pequeñas preguntas



–¿Y ésta es la famosa espada que todo lo logra? – dijo la pequeña duendecilla mirando incrédula el trozo de metal incrustado en la piedra.

–Sí – dijo ufano el gnomo –, seguro. El hombre que consiga sacarla lo tendrá todo: será rey de un imperio, tendrá a sus pies pueblos enteros que le rendirán homenaje, mujeres que le adorarán. Será un triunfador y ...

–No sé, no sé... ¿Y será feliz?


jueves, 28 de julio de 2011

El pintor de la Plaza Mayor

Para hoy no toca microrrelato sino una historia algo más larga de lo habitual. Esta historia la escribí para el blog de Miguel "Mis fotos de Madrid"

"¡Vaya por Dios! Ahora se pone a llover" Una gota, luego otra... Miles de gotas emborronan el dibujo tantas veces repetido de la Plaza Mayor con su famosa estatua ecuestre (que, la verdad, no sabe muy bien de quién es). A Juan le gustaría dibujar otras cosas distintas. Le gustaría dejar que su carboncillo se dejase llevar al vaivén de las caderas de esa muchacha que acaba de pasar contoneándose. O incluso dibujar los trazos grises de aquel anciano que avanza cansinamente apoyado en su bastón. Pero los turistas prefieren la estampa típica y manida, ¡qué se le va a hacer! A fin de cuentas trabaja por dinero. Aunque eso no quiere decir que de vez en cuando no dibuje lo que le venga en gana, por supuesto. Las horas se hacen muy largas en su rincón del soportal, sobre todo los días de verano. Así que entre sus estampas aburridas siempre cuela alguna “de su cosecha”.

Juan lleva ya varios años en paro y su mujer está enferma. Por suerte no tienen hijos. Juan pinta porque no sabe hacer otra cosa. Bueno, sí sabe pero es lo que mejor se le da y además siempre quiso ser pintor. El caso es que desde que está en paro y le dio por lo de pintar en la Plaza Mayor, ya le han ofrecido trabajar varias veces de camarero en las terrazas cercanas.

Aunque algunas horillas sueltas ha ido echando, sirviendo las mesas atestadas de turistas, sinceramente él prefiere venderles un dibujo o una pinturilla a pastel que servirles un café. Por eso y porque el paro aún no le ha cumplido y no es cuestión de perderlo por un contrato bastante pasable con muchas horas y poco sueldo, él siempre prefiere volver a sus pinturas, aunque su mujer no opine lo mismo.

Resulta irónico pero desde que todo se le vino abajo, Juan es más feliz que nunca. Se ha dado cuenta de que lo que él siempre quiso hacer es nada más y nada menos que lo que hace, ni contratos sustanciosos, ni pisos caros, ni vivir holgadamente. Él lo que quiere es sentarse en "su plaza" y ver pasar la vida de Madrid: ver cómo respira Madrid, cómo llora Madrid, cómo ríe Madrid y dibujarlo… Y si para eso de vez en cuando tiene que hacer dibujos de toreros o gitanas para los guiris pues los hace…

Un billete de cien euros ha caído de repente dentro de la caja de zapatos vacía que hace las veces de mostrador. Perdido en sus elucubraciones Juan ni siquiera se ha dado cuenta de que ha dejado de llover y de ese chico alto y rubio que lleva un rato rebuscando en su carpeta. Levanta la cabeza y ve un gesto confundido como queriendo decir "¿me lo vendes por cien euros?". Juan guarda rápidamente el billete en su bolsillo y mira alejarse al turista con su dibujo. Tiene gracia, no es de los típicos...

martes, 19 de julio de 2011

Telebasura (FINALISTA "CUENTA 140")

El tema de esta semana era "el mando a distancia"


"Discutíamos a gritos hasta que nos dimos cuenta de que el niño nos apuntaba con el mando. Con sus deditos aporreaba la tecla del volumen"

domingo, 10 de julio de 2011

El cielo de las mariposas


 
En clase de religión la profe me ha dicho que todos los seres vivos son almas de Dios. Que todos irán al cielo cuando mueran. Le he preguntado que si también los bichitos van, porque yo quiero mucho a mis gusanitos de seda y a mi caracol. Le ha costado admitirlo pero al fin me ha dicho que para ellos hay un cielo especial, donde van las hormigas, las moscas y demás cosas con almas insignificantes. Cuando le he preguntado qué es insignificante me ha contestado con cara de fastidio que es algo que vale muy poco. Pero yo le he dicho que las mariposas son preciosas, que su alma no podía valer poco. Y resoplando me ha contestado que sí, porque es un bicho diminuto que no vale para nada, y se acabó.

A mí no me importa. Yo cuando me muera quiero ir al cielo de las mariposas. Seguro que allí estará mi abuelo sentado en su butaca con mis gusanitos del año pasado. Y como tendremos todo el tiempo del mundo da igual que lo perdamos jugando con mis bichitos. Aunque mi padre y la profe estén refunfuñando desde el cielo de las personas importantes. 

domingo, 3 de julio de 2011

Atlas


Érase una vez un mapa que podía llevarte a cualquier parte. Conocía todos los caminos porque estaban en él escritos. Un buen día el mapa se perdió y no podía encontrarse. Sin saber qué hacer comenzó a vagar preguntándole a todo el mundo cómo podía hallarse. “Necesitas un mapa”, todos le decían. “¡Qué gracia, un mapa perdido! Necesitas un mapa de mapas”.


(Este pequeño cuento fue escrito con la inestimable colaboración de mi hija mayor y la sabiduría acumulada en sus tres años de edad.)

lunes, 27 de junio de 2011

Relato leído en la radio




Pues resulta que el otro visitando el blog de Acuática (por cierto, mi enhorabuena por la organización del Concurso "No me vengas con historias" y por esos zorro-lobos que se ha currado. Diga ella lo que diga le han quedado chulísimos) me he encontrado que en una de sus entradas hacía mención a algunos micros que se habían leído en "El Planeta de los Libros". Y mira tú por dónde, que oyendo el podcast me encuentro con uno mío: Reencuentro. Aquí os dejo el enlace por si queréis oírlo. Está en el minuto 44:33.

http://www.elplanetadeloslibros.com/html/audio-205-acampada-sol.htm

Y si queréis releer el texto podéis hacerlo en este blog puesto que ya lo publiqué en su momento

http://palabraspreciosas.blogspot.com/2011/05/reencuentro.html

Buen lunes

lunes, 20 de junio de 2011

Déjame marchar


Como los ángeles al caer el sol, 
como el azul del mar que precede a la tormenta,
impaciente, expectante.
Como una solitaria luciérnaga que revolotea alrededor de  una bombilla, 
ingenua, soñadora.
Como la sombra de una figura transparente que está, pero ya no es.
Así vivo, así muero cada vez que pasas a mi lado y no me ves...
Y no me verás nunca 
porque ya no estoy aunque estoy siempre contigo, 
porque ya no me sientes aunque me sientes cada noche al acostarte, 
porque ya no me quieres aunque me quieres en el fondo de tu alma 
y no lo sabes.
Porque hace tiempo que me fui.
Tu mano quiso sujetarme.
Pero caí.

jueves, 16 de junio de 2011

Ciclos


Había llegado a la conclusión de que su vida se desarrollaba en ciclos. Y de que el cinco era su número. Así que esta vez tenía que ser la definitiva. Después de cuatro relaciones fallidas que duraron cinco años cada una, conoció a Adela, la quinta. Lo malo es que para ella, él era sólo el cuarto. 

lunes, 13 de junio de 2011

Espejismo

 
Desde que aquella chica le ofreció esa manzana en el súper no había comido tanta fruta en su vida. Se había quedado  parado frente al expositor hipnotizado por el rojo brillante. “Pruébala”, le dijo al tiempo que sonreía amablamente, “son de calidad superior y además están de oferta”. Así que todos los días a la hora del desayuno se escapaba el tiempo justo de ir a comprar “su” manzana y ver a “su” dulce Eva. Cambió sin darse cuenta su dosis diaria de cafeína y aburrimiento por una de antioxidantes naturales e ilusión. Pero un día acudió a su cita con su frutera favorita y en su lugar se encontró un chico gordo y con granos. Tenía aspecto de comer muchos bollos y poca fruta. Las manzanas ya no estaban de oferta. Al día siguiente volvió a su café.

sábado, 11 de junio de 2011

Amor al fin y al cabo







La bala en la sien para él. 
Para ella el puñal en el corazón, 
la rosa en la mano y un beso en la boca. 
Romántico hasta el final.