viernes, 9 de diciembre de 2011

En silencio


El sol abrasaba. Los perros buscaban sombra. El entrechocar de picos y batir de alas acallaban nuestros gemidos a la hora de la siesta.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Versos azules para almas incoloras (I)


Sólo soy un suspiro evanescente
que vaga entre las almas perdidas.
Sólo soy esencia pura ya marchita
que vaga entre las flores frescas.
Sólo, amor, sólo soy eso.
Mi cuerpo se desvaneció a su paso
por el mundo en busca de tus besos.
Ya no soy nada; ya no eres nada.
Pero a veces me reflejo sutilmente
y muy fugaz en el color de tu mirada.

lunes, 14 de noviembre de 2011

El recuerdo


Durante horas estuvieron los amantes juntos, acariciando sus cuerpos, besando sus bocas y entregándose a los eternos juegos del placer. Él susurraba palabras de amor en el oído de su amiga y ésta, con sus profundos ojos oscuros, le miraba complacida, sonriéndole, besándole con renovada pasión. 

 Hace ya tiempo que ambos se conocían y el amor que nació entre ellos tocaba a su fin. Ella lo sabía y los ojos se le llenaban de lágrimas al pensar cuánto le echaría de menos. Pero su amante de esto no se dio cuenta. Por el contrario, le pedía entre enfados y zalamerías unas pocas palabras que correspondieran a las suyas, ya que nunca decía nada como si no le importase, decía. Ella le besó con infinita ternura en la mejilla, mientras de los labios de su compañero se le escapaba un dulce “te quiero”

 Pasó el tiempo y el olvido lo cubrió todo. Una tarde la recordaba dulce, serena. Su cuerpo blanco y ágil y sus labios dispuestos a recibir siempre su amor, mientras miraba sumido en una extraña tristeza las gotas de lluvia pegada al cristal. De repente se preguntó ¡dónde estaría, qué sería de ella! Hacía ya tanto que no volvió a llamarla.

Sintió melancolía de aquellas noches agradables y quiso volver a la habitación del viejo hotel en el que la vio por última vez, tan dulce y tan lejana. Quiso hablar con ella y marcó su número. Una voz rota, de mujer vieja, le contestó en tono pausado.

 Frente a la ventana en la que ambos se abrazaron fuertemente por última vez se esforzaba en comprender las palabras que la mujer le dijo por teléfono. Y su mirada fija en el cristal que, empañado de su aliento, devolvía dos palabras escritas hace mucho. Las últimas de su amante: “yo también”

viernes, 4 de noviembre de 2011

El que no se consuela...


Me acerco y anoto sus nombres. Son nombres vacíos, huecos de significado para mí. ¿Cómo serían las personas que se esconden tras esos cúmulos de letras? Algunos son sonoros y rimbombantes, nombres con sombra de abolengo sin duda, pienso yo. Otros, los más, son comunes, fáciles de olvidar, nombres de andar por casa... ¿Ha terminado ya? Me hostiga el funcionario del registro civil. Yo le devuelvo el bolígrafo sobado y me voy tan contenta convencida de que tengo un antepasado noble en mi gris familia. Si ya sabía yo que tenía gusto de rica...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Sombras (II)


Mi abuela decía que el alma de las personas es su sombra. Hoy llevo todo el día buscándomela y no la encuentro. Empiezo a sospechar…

viernes, 28 de octubre de 2011

De trenes y estaciones

Como un largo gusano hambriento el tren avanza recorriendo túneles. De cuando en cuando para, vomita su carga como si fuera un exceso de equipaje en su estómago. Pero de nuevo en su hambre compulsiva, interminable devora una nueva remesa de almas grises, adormiladas que avanzan recorriendo túneles como gusanos hambrientos hasta la siguiente estación de sus vidas.

viernes, 21 de octubre de 2011

El viejo contorsionista


No pretendas fingir que para ti la postura no es un problema. Por Dios, Fermín, que tienes 69 años y esos gemidos no son de placer. Anda, deja de hacer tonterías y vamos a rezar como los misioneros, que tú ya no estás para estos trotes…

miércoles, 28 de septiembre de 2011

De estrellas y poetas

Después de unos días sin publicar nada hoy os dejo con los dos microrrelatos que mandé a ReC: "Noche estrellada" y "Poetas".

Noche estrellada
La noche es una estrella en tu cucharilla. La sujetas con desgana justo después de remover el té dejando caer las últimas gotas en la taza. Sé que has dicho algo. Debe ser importante porque te has quedado quieta, sujetando nerviosa la noche suspendida sobre la superficie humeante. Intento comprender, buscar en tu mirada ansiosa pero mi mente no quiere escuchar tu mensaje. Me miras, esperas. Lo sé. Pero yo ya sólo puedo ver la última gota que resbala del metal y con ella mi cielo se queda sin estrellas.


Poetas
-La noche es una estrella en tu cucharilla…
-Siempre fuiste un poeta…
-Pero el brillo del metal es frío. Me cala los huesos...
-Por eso me enamoré de ti. Pásame el mechero.
-Enciende en tus manos la llama que calienta mis sueños…
-Anda, échale algo a la hoguera que yo también me estoy pelando. No sabes la rasca que hace en esa puta rotonda. Tú con tus letras tan feliz pero la que se lo curra al final soy yo.
-Dame un poco de esa estrella. Mi noche se apaga…
-Mi pobre poeta triste… Ya no tienes remedio…
-Tú tampoco.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Moderno Pigmalión


Más tarde, con el tiempo, plantaremos un árbol. Con un poco más de tiempo, tendremos un hijo, o dos o tres. Seremos felices y viviremos en un chalet a las afueras con un hermoso jardín. Rodeados de buenos vecinos pasaremos una vida feliz y tranquila. En ese entorno idílico podremos escribir nuestros libros. Envejeceremos juntos viendo crecer a nuestros nietos. Y finalmente, cuando ya no tengamos nada más que hacer ni decir nos iremos a dormir acurrucados y descansaremos. Sólo me queda un detalle por perfilar en este proyecto: sacarte de esta maldita pantalla para poder abrazarte.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Liberación


Lleva horas despierto cuando suena el despertador. Se ducha, se viste y se toma el café. Luego conduce por la misma carretera abarrotada de siempre. Al rato, los edificios comienzan a clarear y hay menos coches. De repente deja de ver cemento. Atraviesa una extensa pradera verde brillante salpicada de flores de todos los colores. A lo lejos se ven las montañas. Un riachuelo plateado baja ondulante. Hay una casita con tejado rojo y triangular. De la chimenea sale humo gris. El cielo es de color blanco y las nubes, azules. Igualito, igualito que los dibujos que hacía de pequeño.