sábado, 12 de marzo de 2011

El amor y las manzanas



Y dio otro bocado. Esta vez no le supo a nada. Seguiré probando, pensó, así que volvió a morder. De nuevo insípido, nada que ver con aquel primer mordisco tan jugoso, dulce y prometedor. Siguió intentándolo hasta que notó un regusto ácido que pronto se convirtió en amargo, áspero como si masticase colillas pisoteadas. Justo en ese momento la vista comenzó a aclarársele, dejo de ver borroso el amado rostro de Eva cuyos contornos se perfilaban ahora con nitidez. Mientras el desencanto se apoderaba de su corazón se le atragantó el último bocado de manzana. Sólo pensó en salir corriendo.  

6 comentarios:

  1. "...áspero como si masticase colillas pisoteadas" Fabulosa imagen!!!

    Preci(o)so micro Sara.
    Un abrazo

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  2. Las tentaciones es lo que tienen, que todo su poder desaparece cuando sucumbes a ellas. Después, sólo amargura. Me ha gustado, Sara. Un abrazo.

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  3. La manzana como símil de pasión (tentación)... Acertadísimo!!
    Un abrazo.

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  4. Este mundo está lleno de amargas manzanas, yo también he mordido unas cuantas y su sabor me ha quedado impregnado.
    Felicidades por tu espacio Besos golosos.

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  5. Patricia, muchas gracias. Me alegro de que te guste.

    Pedro, MJ, efectivamente, bien visto.

    Dulce, todos hemos mordido manzanas brillantes y prometedoras y luego nos hemos quedado con mal sabor de boca. Sin embargo, creo que hay que probar para encontrar la buena.

    Besitos para todos y muchas gracias por visitarme.

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