jueves, 19 de julio de 2012

La otra mirada



Es esa que te incomoda cuando tú desvías la tuya al pasar a su lado en el cajero automático que ha convertido en su hogar. Es la de aquel que se quedó anclado en los cinco años, aunque ya las arrugas surquen su piel, y tú escabulles para que no te recuerde tu propia fragilidad. La de esos ojos de piel tostada y acento extranjero que dormita cansada en el asiento del metro mientras tú ignoras hábilmente su presencia.
La otra mirada es la que te devuelve el espejo al llegar a casa cuando a fuerza de no mirar se te caen todas las corazas.

3 comentarios:

  1. Sara, desviar la mirada al mundo que nos rodea es un acto de defensa en muchas ocasiones, pues fijarse en todas las miserias que nos rodea nos puede llegar a enloquecer.

    Buen micro de miradas.

    Abrazos.

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  2. Absolutamente de acuerdo con Nicolás, a veces no mirar, es como olvidar, sólo para intentar superar el dolor sabiendose indefenso y débil. La última coraza.

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  3. Buen micro, Sara. Necesitamos mirar, debemos mirar para no olvidar que somos humanos.

    Besitos

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