viernes, 10 de febrero de 2012

Piel


Volamos raudos a tocar su piel.
Pero ella,
indiferente a la guerra,
se tumbó sobre la hierba,
triste, indolente,
apenas un hilo de baba
resbalando por la comisura.
Más con desgana que por defenderse
 soltó la botella
y de la boca le salió un gemido,
¿acaso un estertor?
Algunos dudaban,
pero finalmente
volamos, corrimos,
reptamos todos a tocar su piel.
Era suave
y estaba aún caliente.
Tenía las manos finas
y un poco azules.
La invadimos sin pudor.
Se dejó hacer.
No podía hacer ya nada.
Subimos por su pecho
 y con paciencia
logramos horadarle el corazón.
Era dulce y brillante...
y un poco seco.
Otros, más golosos, más vagos
prefirieron libar de la botella
que yacía a los pies.
Murieron ebrios de pena.

Sara Nieto Yuste
España

Con este poema participo del cuarto Concurso de Poesía de Heptagrama.

3 comentarios:

  1. Sara, me ha recordado a los habitantes de Liliput ante el cuerpo de Gulliver, pero éstos un poco más salvajes.

    Una buena pieza, espero tengas suerte en el concurso.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Me ha dolido. ¿Lo mejor? Que no sé porqué.Muy bueno.
    Un abrazo.
    No conocía ese concurso. Y van...

    ResponderEliminar
  3. Suerte en ese concurso.

    Besitos

    ResponderEliminar