lunes, 20 de febrero de 2012

El bulto


Los pechos rebosantes, doloridos, la lentitud de movimientos, la nostalgia de los besos, el resentimiento por el abandono y el odio por su causante, que llegó y se instaló en su vientre sin preguntar. Intentó ignorarlo, borrarlo de su mente. Pero aquello creció ajeno a los vaivenes del mundo. Y un día, sintió un desgarro en las entrañas y un bulto resbaladizo entre las piernas. Lo recogió entre las manos temblorosas y torpes y lo estrechó contra el pecho, dulce, fuertemente. Un poco más y ya no se oiría el maullido. Pero de pronto, sin saber cómo, el bulto se le prendió de un pezón. Ella aflojó el abrazo, lo miró por primera vez, alucinada… y nada más existió.

6 comentarios:

  1. Sara, es un tierno relato que me lleva a imaginar varias posibilidades, algunas bellas y otras no tanto. Las que no, son un sufrimiento y una condena en la que luchan muchas mujeres y desde aquí mucho ánimo. En las que la posibilidad es bella, pues me parece muy valiente que uno afronte su sentimiento y lo lleve a cabo.

    Me gustó y sobre todo que abra, o por lo menos a mí, varios caminos de interpretación.

    Un fuerte abrazo.

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  2. Interesante relato y original en un final abierto. Muy bueno
    Llegue aqui desde el espacio de Paloma Hidalgo
    Un abrazo

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  3. Nicolás, como siempre, tu comentario me halaga. Espero seguir sin defraudarte.

    Otro achuchón para tí.

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  4. Bienvenida, Lapislázuli. Como decía esa canción "los amigos de mis amigos son mis amigos". La canción era ñoña pero el mensaje no.

    Saludos a Paloma. Y regresa cuando quieras.

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  5. Ese nada más existió me resulta muy familiar...Me gusta tu bulto, lleno de vida.

    Un abrazo

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  6. stoy con Paloma, me gusta tu bulto lleno de vida, aunque al inicio es muy inquietante ese final de alguna forma devuelve la esperanza.

    Besitos

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