lunes, 6 de febrero de 2012

Amor estacional


Aprovechando que aquel invierno fue el más crudo que se recordaba cogí un puñado de besos y los lancé al aire helado. Se congelaron casi al instante formando unos curiosos cubitos de formas y colores variados. Los junté amorosamente pensando en ti. Estaba segura de que te impresionaría mi regalo de cumpleaños y volverías a por más. Pero esta vez te los daría al natural. Los envolví con cuidado en papel de aluminio y los introduje en una bolsa de esas para conservar en frío, temerosa de que con el traqueteo del viaje pudieran deshacerse. Luego me dirigí a la oficina postal y dejé en manos del funcionario de turno mi paquete cargado de promesas en conserva. Para asegurarme de que llegaran a tiempo contraté el servicio urgente. Luego me senté a esperar junto al teléfono. Llevo dos meses en un constante ir y venir del contestador al buzón y sigo sin recibir noticias tuyas. Quizás me equivoqué de regalo y entendiste mal el mensaje de mis besos fríos. O quizás, a pesar de todas mis precauciones, se derritieron en el camino.

Por eso hoy he decidido intentarlo de nuevo y he ido recogiendo una a una mis lágrimas por ti. Aún están calientes pues aquí ya llegó la primavera, así que no hay riesgo de que se derritan esta vez. Sólo espero que al llegar a su destino conserven algo del calor con el que mi corazón te aguarda y para cerciorarme las he guardado en un termo. El de correos no sospecha que acabo de depositar mis últimas esperanzas en sus manos. Pesa el paquete y teclea el destino mientras se queja del calor. De pronto me sonríe y comenta el frío que debe hacer allá donde tú estás. “En las noticias dicen que hace tanto, tanto, que allí hasta las lágrimas se congelan”.

3 comentarios:

  1. Un relato cargado de ternura. Con este frío qué otra cosa podría pasar.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Sara, esplendido juego de temperaturas en este mundo nuestro, en el que una parte se congela y la otra se calienta, y a la inversa. Los amores con distancia de por medio, son difíciles de conservar, aunque si se riegan con amor, todo puede perdurar.

    Me ha gustado mucho.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Precioso micro, Sara. Me ha atrapado la ternura de la protagonista queriendo 'empaquetar' los besos :-)

    Un beso (éste sin envolver)

    ResponderEliminar