viernes, 13 de enero de 2012

Mis almas favoritas


La última alma humana dormita en un rincón de mi desván, apática y gris. He llenado las paredes de fotos suyas, la convoco con mil rituales, pero ya no viene. Son todas iguales: se desprenden de su cáscara de huesos y piel y terminan por evaporarse tarde o temprano. Y eso que a ésta le dejé el cuerpo bien cerca, apenas a unos metros en el jardín, en vez de llevarla con los demás… Aunque no me importa. Aún sigo oyendo los ladridos de Rosco y los gruñidos de Tuna. Menos mal que mis perros son otra cosa.

3 comentarios:

  1. Si es que las almas, siempre tan esquivas...
    Saludos sin esquivar.

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  2. Que asesino más considerado, jeje, le deja el cuerpo cerquita.

    Besos desde el aire

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  3. Se me escapa un poco este micro, igual que el Alma protagonista.
    Habrá que releerlo en otro momento.
    Besos, Sara.

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