lunes, 16 de enero de 2012

El día que dejamos el pueblo


“Al diablo con la Rosa. Que le den a la Juliana”, mascullaba mamá entre dientes. “Basta ya de secretos y de esquivar miradas furtivas tras las cortinas”. Se puso sus mejores ropas, me agarró con decisión y salimos por la puerta. “Levanta bien la cabeza, Agustín, que hoy vamos a ver a tu papá”, dijo en voz bien alta al pasar frente las casas de las cotillas. Y, confundido pensé que mi madre había perdido la chaveta porque en vez de ir al cementerio fuimos directos a la casa del cura. 

5 comentarios:

  1. Sara, que bueno. Es un micro protesta que reivindica la valentía que no había en aquella época o que aún no hay en los pueblos. Sorprende y agrada ese final.
    Buen ejercicio de REC.
    Un abrazo.

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  2. Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

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  3. Ainssss esos pueblos y sus historias...
    saludillos

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  4. A mí me gustan mucho las historias cuyo final, epílogo o corolario es el propio título, como en este caso en el que, además, el título entra casi en contradicción con lo que se deduce de las primeras frases (parece que todo le da igual, pero acaba abandonando el pueblo). En mi caso, la mayor parte de los títulos de ReC está puestos casi al azari. Admiro a la gente que lo hace bien.
    Me he centrado en el título porque es lo que le da un punto adicional a un buen relato, pero que quizás tiene un tema bastannte trillado.

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  5. Me ha gustado...Con un par...y la cabeza bien alta.

    Besos desde el aire

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