miércoles, 7 de diciembre de 2011

Sabiduría


“Muerto pero mío”, murmuraba la madre mientras la sacaban a rastras detrás de la otra, los ojos llenos de ira clavados en la espalda de su enemiga y una media sonrisa triunfal. El rey, sentado en su trono, observaba sorprendido y se lamentaba en silencio buscando una solución. En cuanto salieron, hizo una seña al esclavo para que se acercara. “Entrégaselo a tu mujer, acaba de parir y tendrá leche de sobra. Ah, y avisa al cronista de que no escriba lo que ha pasado. Ya le comunicaré yo la versión oficial.”

2 comentarios:

  1. Está buenísimo! Parece que la frase iba para esta historia, raro me parece que no haya habido más relatos salomónicos.
    Abrazos

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  2. ¡Vaya! buena vuelta de tuerca para la historia de Salomón.

    Besitos

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