lunes, 26 de diciembre de 2011

Cosechas


Sin duda no hay nada como tumbarse relajado, con música de fondo acariciando tu oído. Poder mirar a través de este ventanal enorme el inmenso campo de viñedos que se extiende hasta el horizonte y saborear este vino tan delicioso. Una cosecha estupenda la de aquel año… Matilde consiguió una añada excelente y yo algo mejor: caldear su frío corazón y un contrato matrimonial en régimen de gananciales. Era tan hermosa… y tan hija de puta…
Quién iba a pensar que se iría tan pronto. Sería feliz tumbado aquí mirando mis extensas propiedades si no fuera porque la muy zorra se empeña en sonreírme y saludarme con la mano desde allí abajo.

1 comentario:

  1. Vamos, que se quedó con el viñedo ¿no?...

    Besitos

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