miércoles, 9 de noviembre de 2011

Vacío


Le cobran en aquella fila de la izquierda, si no le importa, contestó con cara de vinagre la dependienta de la pastelería. Era Navidad. Una fila de borregos hacía cola para obtener un roscón de Reyes. Él también, era tradición. Estaba solo. No tenía amigos, no tenía hermanos. Su madre, viuda desde hace años, había muerto dos meses antes. Salió a la calle y no pudo resistir la tentación de abrirlo para buscar la sorpresa, pero por más que hundió los dedos en la nata no encontró nada.

7 comentarios:

  1. Sara, sin duda tu personaje está inmerso en el vacío y más en esas fechas tan familiares. Además no tiene suerte.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo9/11/11 9:28

    Cuando no hay sorpresas ni en el roscón, toca buscarlas en la imaginación: como si fuera fácil.
    Un abrazo.
    CDG
    http://lashistoriasdenadie.wordpress.com

    ResponderEliminar
  3. Dios mío, qué triste. El roscón está tan vacío como su vida. Yo creo que tendrá que empezar a proponerse cambiar de vida con el año nuevo que comienza. Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. qué triste, hasta el roscón está vacío...

    Besitos

    ResponderEliminar
  5. Que tristeza solo y sin premio...

    Besos desde el aire

    ResponderEliminar
  6. No puede haber un Roscón sin sorpresa!! Tendrá que buscarla él y que vuelvan a amasar ese Roscón...

    ResponderEliminar
  7. Las tradiciones suelen estar tan huecas como la vida misma.

    Habría que ir pensando en derogar definitivamente la Navidad.

    Besos payasos.

    ResponderEliminar