jueves, 17 de noviembre de 2011

Las lágrimas del murciélago


Como tantas veces había hecho de niño con los murciélagos en el pueblo, cogió un cigarrillo y lo acercó cuidadosamente, casi con mimo. Observó con curiosidad cómo se agrandaba el cerco de piel quemada formando un círculo perfecto. Eran órdenes, se decía, él sólo las acataba. Pero descubrió con asombro una sensación casi olvidada. Al igual que las delicadas alas de aquellos bichos, la superficie suave sufría una transformación que le seguía fascinando. Sólo una cosa le molestaba ligeramente de su nueva víctima comparándola con aquellos otros. Los murciélagos no lloraban. 

10 comentarios:

  1. ¡Uf! Terrorífico micro contado con una suave cadencia que se agradece. El detalle de la lágrima es absolutamente conmovedor.
    Muy bueno, Sara.

    Un beso.

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  2. Sara, mucho sadismo en este relato que engaña por la ternura y el recuerdo de la infancia, y que acaba golpeándote en los morros. Me ha gustado el golpe, aunque duele.
    Un abrazo.

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  3. Lo estaba viendo venir (me acaba de ocurrir con otro micro hace un rato) pero... y eso que en el tículo había una pista.
    Jo (un poco "jo" que bien y otro poco "jo" que mal). No puedo decir más hasta que vuelva a ser persona.

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  4. Este micro me encantó, Sara. Me sorprende, sobre todo, el fondo íntimo de este torturador. Creo que esa contradicción impregna de electricidad a todo el relato.
    Un abrazo admirado,
    P

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  5. ¡Uff! está contado de una manera tan suave que aunque se adivina ese final aún así produce escalofríos.

    Besitos

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  6. MJ: Muchas gracias, le estoy cogiendo el gusto a esto de "asustar" con mis micros. ¿Seré yo un poco sádica?

    NICOLÁS: Siento el golpe ¿o no?

    LUISA: Vuelve, mujer. No quiero traumas, ¿eh?

    Besitos para todos. Qué cosas más bonitas me decís, oye. Me levantáis la moral.

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  7. PABLO GONZ: Es que los torturadores también tienen su corazoncito, digo yo. Abrazo recogido con admiración mutua.

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  8. ELYSA: Es que a veces la suavidad puede esconder mucho sadismo. Me alegro de que me haya salido bien el relato y de que tengas escalofríos.

    Besitos

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  9. Aterrador y buenísimo. Enhorabuena. Mar Horno.

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  10. Ya se ha dicho, pero no puedo dejar de señalarlo, da miedo la dulzura con la que lo describres.
    saludillos

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