lunes, 31 de octubre de 2011

Sombras


Unas pálidas sombran vagan cada noche por mi casa. Al principio pensé en fantasmas. Ahora sé que son los hijos que no tuve. 

viernes, 28 de octubre de 2011

La vida en proyectos



Pascual era un hombre precavido hasta la exasperación. Tenía preparado el discurso que daría el día que le nombraran Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford. Tenía incluso escritas las palabras de agradecimiento el día que le dieran el oscar al mejor director. En inglés, por supuesto. Había ensayado la pose que pondría ante las cámaras el día que volviera del primer viaje a Marte. En su obsesión por adelantar, ya sabía exactamente cómo iba a pedirle matrimonio a la mujer de su vida. Había estudiado cada palabra, cada gesto, cada mirada. La talla de su ropa, el número de calzado, el color del pelo y de los ojos y el punto exacto de dulzura. También había pensado el nombre de sus cuatro hijos: dos niños y dos niñas y la enorme casa donde vivirían. Hacía acopio de folletos de vacaciones donde ir con su perfecta familia cuando sus múltiples ocupaciones le dejaran tiempo.

Por anticipar, hasta tenía escrito su epitafio. Ayer le enterraron. Nadie fue a despedirle. Al terminar de colocar la lápida, pensó el enterrador: pobre diablo, tantos premios, una mujer, cuatro hijos, doce nietos y más solo que un perro.

De trenes y estaciones

Como un largo gusano hambriento el tren avanza recorriendo túneles. De cuando en cuando para, vomita su carga como si fuera un exceso de equipaje en su estómago. Pero de nuevo en su hambre compulsiva, interminable devora una nueva remesa de almas grises, adormiladas que avanzan recorriendo túneles como gusanos hambrientos hasta la siguiente estación de sus vidas.

lunes, 24 de octubre de 2011

Safari fotográfico


Pantalón vaquero ajustado, camisa blanca con leyenda de universidad yanqui, pelo engominado, gafas de sol, torso de gimnasio. Muy maqueado pero pasa de los cuarenta. Se ha dado cuenta de que le miro. Tengo sueño, estoy cansada, no me apetece leer hoy. Me entretengo mirándole, imaginándome su vida de soltero forzoso. Lo dicen sus gafas y su postura de caza. Quizá tenga un hijo que vino sin avisar, probablemente antes de lo esperado. Lo dicen sus ojeras que se traslucen bajo las gafas, lo dicen las arrugas que ya han comenzado a ganar la batalla. Se gira, me mira de reojo, se estira y se luce, cazador infatigable. Yo no puedo dejar de mirarle, de construir mi personaje sobre su percha. “Próxima estación: Atocha”. Me aproximo a la puerta y consigo bajar la primera. En mi espalda siento sus ojos decepcionados. Mañana buscaré otra presa.

viernes, 21 de octubre de 2011

El viejo contorsionista


No pretendas fingir que para ti la postura no es un problema. Por Dios, Fermín, que tienes 69 años y esos gemidos no son de placer. Anda, deja de hacer tonterías y vamos a rezar como los misioneros, que tú ya no estás para estos trotes…

miércoles, 19 de octubre de 2011

Hijos del corazón


“Una semilla en esta tierra desolada no crecerá nunca. Por más que te empeñes en regarla diariamente, por más que te empeñes en atiborrarla a fertilizantes. Cuando la tierra no vale, no vale. Y la tuya ya está marchita…” Marta oye impertérrita el metafórico diagnóstico del médico-poeta. Ya no tiene lágrimas que verter, las ha derramado todas a base de perder semillas por el camino. Recoge, como puede, los maltrechos trocitos de su alma y sale por la puerta con una sutil sonrisa. Quizá sus entrañas estén baldías pero su corazón rebosa de amor y sabe que ahí sí anidará el hijo que espera.

lunes, 17 de octubre de 2011

Manolito el raro


Todos decían que era un niño raro. Intentaban esquivarle y no le hacían caso. Pero a mí me daba pena, qué le iba a hacer. Solía acercarse y enseñarme una muñeca rota. Se le salía la cabeza y venía para que se la arreglara. Pero un día vino con un gato y pretendía que le volviera a pegar la cabeza en su sitio. Yo no pude evitarlo. Vomité y él se marchó con lágrimas en los ojos.