lunes, 1 de agosto de 2011

Certeza




El martes estuve con Ángel. Paseamos por la Casa de Campo. El paisaje era un poco deprimente, con los patos flotando sobre el lago de aguas turbias. Con las primeras putas que comenzaban a aparecer. Y el frío. Como el que había entre ambos.

No quise hacerle daño. Me lo he repetido tantas veces. Sin embargo, allí paseando entre los árboles desnudos con el viento de Madrid cortándome la cara, me pregunté por primera vez si a quien hice daño fue a mí misma.

Me pregunto si cuando pasen los años seguiremos viéndonos. Probablemente no. Casi puedo verlo perfectamente: casado, con un niño o dos quizás, mientras yo sigo sola. Y tal vez un día nos encontremos. Y hablaremos de cosas banales dejando de lado todas aquellas que de veras queremos preguntarnos. Y después de todo, seguiremos siendo ambos los mismos desconocidos que se cruzaron un momento antes. Volveremos a nuestras casas con un nuevo vacío en el corazón porque nos daremos cuenta de que el otro ha muerto hace muchos años, justo una fría tarde de invierno en Madrid, paseando entre los árboles grises de la Casa de Campo, mirando a las putas madrugadoras que se cruzan en su camino.

7 comentarios:

  1. Qué triste, Sara. Me gusta especialmente el cierre donde se resumen futuro, pasado y el relato entero.
    Un abrazo

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  2. Me gustó, en especial, la ambientación del relato, como consigues involucar al lector con el personaje; algo dificil de lograr en un microrrelato. Saludos.

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  3. Una historia que deja un poso de tristeza al lector.

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  4. Parece que narre el momento de ruptura de una pareja. La tristeza está muy bien integrada.

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  5. Es curioso ese momento en el que imaginamos que el otro será feliz, rehará su vida y nosotros nos. Sobretodo pensando que las dos partes tienen muchas veces la misma visión a la inversa. Muy bien reflejado
    Saludillos

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  6. ROCÍO: Triste, sí. Lo reconozco. A mí también me gusta mucho como me quedó el final, la verdad.

    CÉSAR: Me alegro de que te gustara la ambientación. Intentaba crear una atmósfera fría y gris, como un parque en invierno, como un corazón helado.

    MAITE: Bueno, espero que el poso no sea muy duradero. Pero es que estas pequeñas historias tienen su drama, a veces necesario para seguir viviendo.

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  7. MONTSE: Más que la ruptura, el momento en el que el amor se acaba, cuando la certeza de que se fué inunda el alma.

    PUCK: Es curioso, sí. Y supongo que a todos nos ha pasado alguna vez. Aún así sabemos que el momento llegó y no hay vuelta atrás. Me alegro de que te gustara.

    Besitos fuertes a las dos.

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