lunes, 20 de junio de 2011

Déjame marchar


Como los ángeles al caer el sol, 
como el azul del mar que precede a la tormenta,
impaciente, expectante.
Como una solitaria luciérnaga que revolotea alrededor de  una bombilla, 
ingenua, soñadora.
Como la sombra de una figura transparente que está, pero ya no es.
Así vivo, así muero cada vez que pasas a mi lado y no me ves...
Y no me verás nunca 
porque ya no estoy aunque estoy siempre contigo, 
porque ya no me sientes aunque me sientes cada noche al acostarte, 
porque ya no me quieres aunque me quieres en el fondo de tu alma 
y no lo sabes.
Porque hace tiempo que me fui.
Tu mano quiso sujetarme.
Pero caí.

7 comentarios:

  1. Es difícil abrir la mano y dejar que vuelen, pero necesario.
    Un abrazo

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  2. Precioso poema. Es triste darte cuenta de que, quien importó una vez, ha dejado de importar... Pero como dice Fortunata, aunque sea difícil lo mejor es dejar que vuelen. Un saludo.

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  3. Esa mano tenía poca fuerza...
    Me gustó!!

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  4. Así estoy yo sin ti.... iba escuchando la melodía de esa canción de sabina mientra te leía. precioso texto.
    Saludillos

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  5. Yo creo que te has "abierto" el alma de par en par, algo así de bello no sólo sale por talento.

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