martes, 1 de febrero de 2011

Triste venganza

… Una semilla en esta tierra desolada (ilegible) sin esperanza (ilegible) ... morir conmigo…

El carcelero sostiene confuso el trozo de papel mientras observa el cuerpecillo de la muchacha. Está acurrucada en el rincón donde la encuentra cada noche. A su alrededor hay un charco de sangre, en su mano una ramita impregnada de la inusual tinta.

Arruga con rabia la nota mientras siente cómo la ira crece en su interior: acaba de descifrar la última frase.

... Tú me robaste la vida, yo me llevo un trozo de la tuya.

5 comentarios:

  1. Esta historia deja claro hasta donde puede llegar el ser humano arrastrado por el odio.

    Me gustó la combinación de la carta y el relato del narrador.

    Besos

    ResponderEliminar
  2. Hay que releerlo para desentrañar su significado, resulta muy interesante que no te lo den todo frito y migado, estos mini relatos enseñan a pensar.

    ResponderEliminar
  3. Sí, Pilar, es lo que me gusta de los microrrelatos que te hacen parar y pensar. Pero me da la sensación de que en este caso me ha quedado demasiado enigmático. A veces lo que tu ves meridianamente claro otros no lo ven tan fácilmente.

    De todos modos, me alegro de que al menos tú lo hayas entendido. Te lo agradezco infinitamente.

    Saluditos,

    Sara

    ResponderEliminar
  4. Es realmente bueno. De lo mejorcito que he leído en tiempo.
    Felicidades.

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias, Torcuato. Me vas a sonrojar...

    ResponderEliminar