jueves, 27 de enero de 2011

Maternidad

Pero qué iba a hacer si la quería. Sabía que era distinta a ella. Que era pequeña, frágil, que no sabría cómo cuidarla ni cómo alimentarla. Notaba las miradas desaprobadoras pero no podía dejar de amarla. Era su hija en su corazón, aunque la naturaleza hubiera dictado que debía ser su presa...
Semanas más tarde la cría de gacela y la joven leona murieron de hambre.

7 comentarios:

  1. Muy bello, Sara. Quizá esa leona no tuvo suerte de tener la capacidad de ser madre y quiso adoptar a la gacelita.
    Un beso.

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  2. ¡Excelente microrelato!

    Miguel

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  3. Gracias Torcuato. Yo creo que, aún a riesgo de utilizar la manida frase, "a veces el corazón tiene razones que la razón no entiende".
    (Lo más bonito y lo que tú no sabes es que está "basado en hechos reales").

    Mil gracias a tí también, Miguel. Me vas a sonrojar...

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  4. Me ha encantado. La primera frase es genial y el giro de la historia totalmente impredecible.
    Saludillos

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  5. Si lo sabía, je, je.
    Besico

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  6. Qué bonito! Y encima basado en una historia real, es muy bonito que les hayas dado voz
    Un abrazo

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  7. El amor, sea de la naturaleza que sea, a veces nos lleva a finales inesperados.
    Felicidades por el blog.
    Saludos!

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